jueves, abril 15, 2004

matemáticas 

George W. Bush ha expresado su respaldo al plan del primer ministro israelí, Ariel Sharon, para evacuar Gaza y parte de Cisjordania y que incluye la anexión de algunos territorios palestinos donde hay asentamientos judíos. El presidente de EEUU también ha apoyado el objetivo de impedir el retorno a Israel de los palestinos que huyeron de allí en las últimas décadas.
fuente: El Mundo


El conflicto (mira que es popular esta palabra) palestino-israelí es muy complejo. Explicarlo con pocas palabras y de forma sencilla no es tarea fácil. Aún así, voy a intentarlo ya que no es mi intención escribir cien páginas sobre el tema.

Imagina que un padre le da a cada uno de sus dos hijos diez caramelos, del total de veinte que tiene. Por comodidad, llamemos a estos hijos Caín y Abel. Pues bien, resulta que Caín le pega tres tortas a Abel y le quita cinco caramelos. Abel le pide a su padre que intervenga, pero lo único que consigue son peticiones formales del padre para que Caín devuelva los caramelos y se atenga al reparto inicial. Tras cincuenta días de peleas por el control de los caramelos e innumerables escaramuzas, Caín se reune con el presidente de la comunidad de vecinos (que no puede ver al padre ni en pintura) y acuerdan la devolución de dos caramelos a Abel. El presidente de la comunidad anuncia a todo el mundo el gesto valiente de Caín y ensalza su carácter pacífico y dialogante. Y todos contentos. Bueno, todos menos Abel.

Pues salvando las muchas distancias que hay, algo así es el conflicto en Oriente Medio. Caín es el pueblo judío, Abel el pueblo árabe y los caramelos son Palestina. Los caramelos robados son Gaza y Cisjordania, los cincuenta días son cincuenta años y, por si estás muy despitado, te aclaro que el presidente de la comunidad es el insigne Sr. Bush. Y ahora, todos tenemos que aplaudir que Israel devuelva la mitad de lo que no es suyo por derecho, sino por sangre. La verdad es que, como está la cosa, alguna de las partes debería dar su brazo a torcer. Pero me temo que eso no ocurrirá y los muertos seguirán llegando, del lado de Caín y del de Abel.

Donde los optimistas se enfrentan a la realidad