lunes, abril 19, 2004

talión 

"Más si hubiere muerte, entonces pagarás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe. (Éxodo 21.22-25)"


El pasado sábado 17 fue asesinado el líder de Hamás, Abdel Aziz Rantisi, por fuerzas de Israel. No lloraré la muerte de alguien que lideraba uno de los grupos fundamentalistas más sangrientos del planeta. Lloraré por los israelíes que morirán en un atentado como respuesta a este asesinato y después lloraré por los palestinos que también morirán a causa de las represalias de Israel. Y me pregunto, ¿quién es más fundamentalista? Los suicidas actuan, virtualmente lobotomizados, bajo la creencia de que el paraíso les espera tras su sacrificio, según interpretan el Corán. Después, los líderes israelíes aplican la Ley del Talión, el "ojo por ojo, vida por vida", tal como figura en uno de sus libros sagrados.

Si el fundamentalismo islámico me da ganas de vomitar, lo mismo ocurre con el judio, o el cristiano. Si no aceptamos uno, no podemos aceptar el otro. Al menos, Europa lo tiene claro y hasta Blair, habitualmente perrito faldero de Bush, reconoce que es un paso atrás en el "proceso de paz". De todas formas, este no es un tema que me preocupe mucho, porque seguro que EEUU está preparando una invasión de Israel para evitar que se incumplan los derechos humanos y para reinstaurar la libertad. ¿O no?

"En la lucha del bien contra el mal, siempre es el pueblo el que pone los muertos." Hiram Johnson (1917)

Donde los optimistas se enfrentan a la realidad