lunes, mayo 03, 2004

cifras 

- 1 de enero. Pilar Crevillente. 41 años. Asesinada en Mallorca por disparos de su excompañero sentimental.

- 19 de enero. Matilde Águeda. 82 años. Apuñalada por su marido, de 85 años, con el que se había casado hacía cinco días.

- 3 de febrero. Mujer nigeriana. 33 años. Embarazada. Muerta tras precipitarse al vacío desde el cuarto piso de una vivienda de Bilbao, después de haber sido agredida por su compañero sentimental.

- 4 de febrero. Isabel Ferrer. 34 años. Encontrada muerta en un descampado con señales de haber sido golpeada con una piedra. Su compañero sentimental había sido denunciado por malos tratos y huyó de España.

- 7 de febrero. Laura Navarro. 25 años. Apuñalada por su marido, de 27 años, con quien llevaba casada siete meses.

- 10 de febrero. Daniela Plugariu. 25 años. Murió acuchillada en Tarragona. Fue detenido un rumano.

- 24 de febrero. Josefa. 79 años. Apuñalada por su marido, de 80 años, en Sevilla.

- 27 de febrero. Mujer de 27 años. Murió degollada por su marido. Estaba en trámites de separación.

- 19 de marzo. Mujer marroquí. 24 años. Hallada muerta en Almería. Su compañero sentimental fue detenido.

- 20 de marzo. Esmeralda Clavería. 23 años. María Rosa Bazán, madre de la anterior. 46 años. Asesinadas en Zaragoza por la pareja de la primera.

- 23 de marzo. Mujer de 40 años. Apuñalada por su novio en Granada.

- 27 de marzo. Mujer de 59 años. Fallecida al dispararle en La Palma su marido, que se suicidó.

- 31 de marzo. Encarnación Rubio. 46 años. Atropellada por su marido hasta la muerte.

- 5 de abril. Margarita Pérez. 53 años. Muerta tras una paliza por parte de su compañero sentimental.

- 26 de abril. Dolores García Ruizer. 46 años. Apuñalada más de diez veces por su compañero tras ser echado de la casa por la Guardia Civil.

- 28 de abril. Irina. 25 años. Sergei, su hijo. 8 meses. Apuñalados en Málaga por Ihor, padre de Sergei.

- 30 de abril. Jenny. 30 años. Maria y Key, sus hijos. 5 y 8 años. Muertos en un incendio provocado por el padre.
fuente: El Mundo


Son ya diecinueve mujeres y cuatro niños las víctimas de la violencia doméstica en lo que va de año. ¡Qué barbaridad! ¡Es terrible! ¿Cómo va la boda del príncipe? Las cifras tienen la virtud de disimular la realidad y de anestesiar el dolor que ésta debería provocar. Tras cada una de estas mujeres asesinadas hay una historia; un drama que tendemos a olvidar con una insultante facilidad. Padres, hermanos, amigos, hijos. Todos enfrentándose al día a día con un hueco en su universo que nunca será rellenado. Y no nos olvidemos de las víctimas del año pasado, y las de hace dos años, y las de hace tres... Que sus muertos ya no aparezcan en las estadístiscas anuales no significa que la cicatriz se haya cerrado.

¿La solución? Yo no la sé. Probablemente, nadie la sabe. Acabar con una sociedad que no ha desterrado a la mujer objeto y además le obliga a tener un trabajo de ejecutiva quizás sea el principio de la solución. Enterrar a una iglesia que, con millones de seguidores, sigue poniendo a la mujer como esclava del hombre y como causante de todos los males de la humanidad también podría ser un paso.

No tengo la solución. Ojalá la supiera. De momento, me conformo con darme cuenta de que tras cada nombre hay una persona con tantas ganas de vivir como yo. Y ahora es sólo una cifra muerta.

Donde los optimistas se enfrentan a la realidad